Correspondido
El nivel de caricias que tiene una carta hasta que llega a destino es envidiable.
Rara vez la correspondencia entra entera dentro del sobre. Esto implica que su esperanzadx escritor, doble el papel o los papeles, con ayuda de sus dedos, o incluso con otros implementos. Pero generalmente, son las manos, las que pliegan los papeles, los aplastan, tocan el vértice que se resiste a perder lisura, y arropan todos los papeles en un sobre, dejándolos abrazados por el vehículo que los hará viajar: otro papel plegado. Origami viajero inicial. La lengua, es quien como en un beso, o un susurro, se acercará a la solapa del sobre, entregando una promesa o pidiendo cuidado. Hay quienes no se atreven a chupar cosas desconocidas, usarán boligoma. A mí me encanta el sabor del adhesivo de las cartas. Es como un voto de confianza. ¿Qué menos puedo hacer por alguien que se entrega a un viaje?
En el correo: estampillas. Preciosas duendas misteriosxs . Ellas serán despegadas con dedos incide y pulgar y probablemente solo con el índice, recorridas en todos sus bordes para asegurar que quede en contacto con el papel del sobre, dándole valor.
Las cartas pasan por bolsas, cajas, casillas. Tocadas y agarradas de acá para allá. Las cartas son una danza de contacto.
El tiempo, ¡qué cosa novedosa! No tener mucha idea de si tu mensaje llega, cuando exactamente, por donde va y en qué estado termina. Un mensaje que se corroe. Que se va cargando de raspones. Intentos por escurrirse en algún bisel de aire entre el piso y la puerta. Mensaje arrastrado. Mensaje desvergonzado, destinado, ella va.
Algunas, entregadas de mano en mano, certificadas, con firmas y la urgente necesidad de estar presente en ese momento.
Otras, no se sabe nunca donde fueron a parar. Eso también es hermoso. Sin esa posibilidad, nada sería tan emocionante.
Yo no puedo dejar de sorprenderme de que un mensaje viaje de esta manera, a lugares muy cerca y muy lejos, con la importancia de poder decir algo, incluso si el sobre estuviera casi vacío. Desconozco que es lo más alucinante, el viaje o el pasajero. Supongo que es esa ensalada de adentro y afuera, publico y privado, traslucido y guardado. Emocionante dar: desde el momento de preparar la correspondencia, la escritura, la selección del papel, el agregado de algún detalle, el momento de escribir el destinatario, ligarlo a una dirección: una coordenada unica del planeta. Emocionante como la acción de recibir, de encontrar una sorpresa, de tener entre las manos una idea tangible. Romperla, abrirla, descubrirla, repasarla, olerla. Con suerte ver una letra a mano alzada, algún error de escritura, algún bajo relieve gofrado en la hoja registrando un peso, una palabra que se tuerce para entrar.
Algunas reflexiones a partir del desarrollo de Amigx Correspondidx. Un proyecto que empezó el año pasado y que actualmente sigue en curso.
La convocatoria a participar de este proyecto sigue abierta constantemente. Cuando se alistan varixs personas sorteo y envio a cada persona la dirección postal de otra. Con una consigna opcional para agregarle un condimento a la acción.
Estamos por sortear nuevxs amigxs correspondidos en breve, así que, si te dan ganas de enviar y recibir cartas de/a desconocidxs, escribime: orzaryderivar@gmail.com


